domingo, 17 de septiembre de 2017

LECTURAS DEL DOMINGO 17 DE SEPTIEMBRE DEL AÑO 2017.

Primera Lectura: Eclesiástico 27,30 -- 28,9.

Venganza (Lv 19,17-18; Ex 23,4-5)

2730Furor y cólera son odiosos: 
el pecador los posee.
28 1Del vengativo se vengará el Señor
y llevará estrecha cuenta de sus culpas. 
2Perdona la ofensa a tu prójimo,
y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas. 
3¿Cómo puede un hombre guardar rencor a otro
y pedir la salud al Señor?
4No tiene compasión de su semejante, 
¿y pide perdón de sus pecados? 
5Si él, que es carne, conserva la ira, 
¿quién expiará por sus pecados? 
6Piensa en tu fin y cesa en tu enojo,
en la muerte y corrupción, y guarda los mandamientos. 
7Recuerda los mandamientos y no te enojes con tu prójimo, 
la alianza del Señor, y perdona el error.

Riñas (Prov 15,18; 17,19; 26,21; 29,22)

8Huye de riñas y disminuirás los pecados, 
el iracundo enciende la riña;
9el pecador provoca a los amigos
y siembra discordia entre bien avenidos.

Explicación.

27,30-28,7 El autor comenta el precepto de Lv 19,17-18, que es parte de la alianza; véase también Ex 23,4-5. La enseñanza suena también en la literatura sapiencial, Prov 20,22; 25,21.

Nosotros podemos leer estos versos como comentario a la petición "perdónanos 
nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Puede verse 
también 1 Re 12,9.

Los primeros versos dan la motivación suprema: Dios se venga del vengativo y perdona al que perdona; después la motivación desarrolla el aspecto humano de la solidaridad; finalmente, el motivo es el fin del hombre y los mandamientos de la alianza.

28,7 Prov 20,22. 

28,8-12 Véase Prov 15,18; 17,19; 26,21; 29,22. Dominan las imágenes de fuego, hasta el ingenioso enigma conclusivo, que un glosista ha explicado añadiendo "las dos cosas salen de la boca". El verso 11 es bastante dudoso, el traductor parece no haber entendido el original.

Salmo: 103,1-4.9-12.


(Eclo 18,8-14) 

1Bendice, alma mía, al Señor 

y todo mi interior,
a su santo nombre. 
2Bendice, alma mía, al Señor 
y no olvides sus beneficios.
3ÉI perdona todas tus culpas, 
cura todas tus dolencias. 
4ÉI rescata tu vida de la fosa
y te corona con su bondad y compasión.
9No está siempre pleiteando
ni guarda rencor perpetuo.
10No nos trata como merecen nuestros pecados 
ni nos paga según nuestras culpas.
11Pues como se eleva el cielo sobre la tierra, 
así vence su misericordia a sus fieles. 
12Como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. 
Explicación.
103,2 "Beneficios": un uso de "retribución" benéfica raro, compartido sólo con 2 Cr 32,25 y dos proverbios impersonales.
103,3-6 Los seis participios son enumerativos. Podemos agrupar tres: perdona el pecado, causa, cura la enfermedad, consecuencia, salva de la muerte, castigo o destino. Los otros tres introducen la terna "compasión, misericordia, bondad" y la bina "justicia y derecho" a favor de los "oprimidos".
103,3 El "perdonador": el verbo hebreo es raro en el salterio: 25,11, el adjetivo en 86,5, el sustantivo en 130,4. "Médico": Ex 15, 26 y otros.
103,4 "Rescatador" título y acción frecuentes en ls 40-55: significa recobrar una propiedad o una libertad: rescate extremo, del poder de la Muerte. "Coronador": puede significar ceñir una corona o turbante y también, rodear protegiendo. Aquí encaja mejor el segundo significado.
103,9-10 Empieza el comentario con cuatro oraciones negativas, que no niegan los verbos, sino los adverbios. Acusa y pleitea, pero no perpetuamente; paga y castiga, pero no como merecemos. A la queja de Lam 5,20, a la pregunta de Sal 77,8 responde: "no para siempre"; el doble castigo de Is 40,1 lo corrige: "no como merecemos". La medida del castigo no es el delito, porque su justicia está temperada y superada por la misericordia.
103,11-13 Las tres comparaciones ya comentadas.
Transposición cristiana.
Este salmo anticipa la revelación por Jesús de la paternidad de Dios, tema central del evangelio de Juan, Puestos a escoger, recordemos el padrenuestro, la oración en la cruz (Lc 23,34), la parábola del hijo pródigo, la revelación de Mt 11,25-27; Lc 10,21 s.
Segunda Lectura: Romanos 14,7-9.

7Porque ninguno de nosotros vive para sí ni ninguno muere para sí: 8si vivimos, vivimos para el Señor, y si morimos, morimos para el Señor. 9Para eso murió el Mesías y recobró la vida, para tener señorío sobre vivos y muertos.

Explicación.

Ayunos o abstinencias en días fijos. Toda manera de obrar debe descansar en una convicción (5-9). 

Evangelio: Mateo 18,21-35.


21 Entonces se adelantó Pedro y le preguntó:
                  - Señor, y si mi hermano me sigue ofendiendo, ¿cuántas veces lo tendré que perdonar?, ¿siete veces?
                  22 Jesús le contestó:
                  - Siete veces, no; setenta veces siete.
                  23 Por esto el reinado de Dios se parece a un rey que quiso saldar cuentas con sus empleados.
24 Para empezar, le presentaron a uno que le debía muchos millones.
25 Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, con su mujer, sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara con eso.
                  26 El empleado se echó a sus pies suplicándole:
                  - Ten paciencia conmigo, que te lo pagaré todo.
                  27 El señor, conmovido, dejó marcharse a aquel empleado, perdonándole la deuda.
                  28 Pero, al salir, el empleado encontró a un compañero suyo que le debía algún dinero, lo agarró por el cuello y le decía apretando:
                  - Págame lo que me debes.
                 29 El compañero se echó a sus pies suplicándole:
                 - Ten paciencia conmigo, que te lo pagaré.
                 30 Pero él no quiso, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
                 31 Al ver aquello sus compañeros, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor lo sucedido.
32 Entonces el señor llamó al empleado y le dijo:
                 - ¡Miserable! Cuando me suplicaste te perdoné toda aquella deuda.
33 ¿No era tu deber tener también compasión de tu compañero como yo la tuve de ti?
34 Y su señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda su deuda.
                  35 Pues lo mismo os tratará mi Padre del cielo si no perdonáis de corazón, cada uno a su hermano.

EXPLICACIÓN.



Pedro se mueve en el terreno de la casuística. Su pregunta remite al v.15. Jesús alude a Gn 4,24 (cántico de Lamec): el perdón debe extenderse hasta donde llegó el deseo de venganza (21s). La parábola (23-34) confirma lo dicho: quien no perdona/ejerce el amor con el prójimo no tiene capacidad para ser perdonado/experimentar el amor de Dios.

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